Historia y características del despoblado de Romerosa
Ubicación y entorno
Los restos de Romerosa —o «La Romerosa», según la fuente consultada— se encuentran encaramados en lo alto de una loma que supera los 950 metros de altitud sobre el nivel del mar. Este altozano se sitúa entre dos barrancos: el del Tejar y el del arroyo que lleva el nombre del despoblado. Ambos cauces confluyen más abajo, fusionándose en uno solo. La ubicación de Romerosa resulta privilegiada, dominando el paisaje circundante. Tanto es así que la silueta de su iglesia se distingue desde grandes distancias, siendo perfectamente visible para los caminantes que se acercan a la zona.
Accesos y caminos
No obstante, el acceso a Romerosa nunca fue sencillo. La principal vía de comunicación actual —la posta que llega desde Aleas— no alcanza directamente el núcleo del despoblado, pasando a varios centenares de metros del caserío. Esto obliga a buscar el antiguo camino de acceso, del que apenas queda rastro en la actualidad. Se observa una senda que cruza uno de los barrancos que delimitan el pueblo, aunque su estado es bastante deficiente y el recorrido resulta complicado.
Recorrido por el despoblado
Superados los obstáculos de acceso, todavía es posible recorrer las calles de Romerosa, aunque con dificultad. El origen de esta localidad se remonta a la Baja Edad Media, cuando formaba parte del Señorío de Beleña, título creado en el siglo XII por Alfonso VIII. El primer propietario fue Martín González, y posteriormente lo ostentaron Ruy Martínez y Pero Meléndez Valdés o de Melén Pérez Valdés. A comienzos del siglo XV, el Marqués de Santillana conquistó la zona, que pasó a manos de la familia Mendoza, en la rama de los Condes de Coruña.
Transformaciones administrativas
Tras la abolición de los Señoríos en 1812, Romerosa se constituyó como municipio independiente hasta que en 1857 pasó a depender de Aleas. Desde sus inicios estuvo incluida en el Partido Judicial de Tamajón, aunque sucesivas reformas administrativas la situaron bajo la jurisdicción de los jueces de Cogolludo. Finalmente, tras la reforma de 1965, Romerosa quedó encuadrada en la demarcación jurídica de Guadalajara capital, donde permanece actualmente.
Evolución demográfica
La población de Romerosa se mantuvo relativamente estable durante siglos. El primer dato conocido figura en las «Relaciones Topográficas de Felipe II», que mencionan 17 vecinos, lo que equivaldría a unas 85 personas. Según los informantes, nunca se superaron los 20 vecinos, es decir, unos 100 habitantes en su época de mayor esplendor. Para encontrar el siguiente dato oficial hubo que esperar casi dos siglos, hasta finales del XVIII, cuando el «Censo de Floridablanca» registró 63 habitantes: 36 hombres y 27 mujeres.
Ya en el siglo XIX, Pascual Madoz, en su «Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar», recogía cifras similares a las anteriores: 15 vecinos y 60 habitantes, lo que indica que todas las viviendas estaban ocupadas.
El impacto de la Guerra Civil
La Guerra Civil española (1936-1939) supuso un punto de inflexión para Romerosa. Tras la toma de Cogolludo por las fuerzas nacionalistas al mando del Coronel Moscardó el 11 de marzo de 1937, el frente se estableció en una línea que pasaba por Fuencemillán, Aleas y Romerosa, llegando hasta el Cerro Trapero. Esta situación se mantuvo hasta el final de la contienda, provocando el éxodo de los habitantes de Romerosa en busca de lugares más seguros y causando graves daños en el caserío, situado entre dos frentes.
Abandono y destino de los habitantes
El conflicto bélico dejó la localidad devastada, con la mayoría de las viviendas derruidas. Por ello, los habitantes decidieron no regresar, salvo un par de familias que, con el tiempo, se instalaron en Aleas, nuevo municipio edificado por «Regiones Devastadas». Otros antiguos vecinos de Romerosa optaron por trasladarse a Arbancón, localidad situada a pocos kilómetros del despoblado.

